Misticismo científico – llamémosle Dios
Después de escuchar ochenta minutos de entrevista con el señor Rafael López Guerrero, quisiera traer aquí mis reflexiones sobre lo que se dijo.
Mostró pudor al mencionar sus títulos académicos, aunque habló con la autoridad que su conocimiento le confería, no poseyéndolos, escuchamos respetuosamente sin perjuicio de que nuestra ignorancia, nos niegue nuestra opinión ya sea solamente por la intuición que él mismo ponderaba.
Dijo sin retraimiento que Dios existe y que se puede demostrar científicamente.
Así que ante el tono escéptico de las preguntas de la periodista fue desgranando esta afirmación, trayendo de la mano los conceptos científicos al pueblo llano. No quiero transcribir literalmente el dialogo, probaré de sintetizarlo en lo más relevante.
Los seres humanos somos una proyección, un holograma, el cuerpo es solo un pequeño porcentaje de materia, el resto ondas, frecuencia e inteligencia.
Si estuviéramos en condiciones de procesar la información que nos llega en paquetes desde una inteligencia superior, llegaríamos a ser felices.
Ejercitando la mente activaríamos las unidades de calcio, unidades de información, que activarían a su vez el acceso a cualquiera dimensión.
Algunos conceptos de la física o mecánica cuántica, del electromagnetismo, de la radiofrecuencia cuántica, más o menos.
Algunos conceptos traídos desde el pensamiento antiguo, filósofos y pensadores que en el mundo han sido, respecto de la felicidad.
Otros traídos del mundo científico, como que el tiempo no existe.
Bien, he de decir que en muchos de los aspectos que se trataron o en los que derivaron sus principios, estoy de acuerdo, pero todos ellos, y no son pocos, nunca necesitaron de un marco para su justificación, nunca se discutieron por tangibles, es decir, por científicos.
Uno de esos aspectos por poner un ejemplo, es el efecto benefactor que trae consigo una actitud positiva ante una dificultad, de modo que el que cree y quiere sanar lo hace de forma más efectiva que quién sucumbe a priori ante la enfermedad.
Por parecido mecanismo, se construye una verdad por medio de la fe, para llegar a la verdad es necesaria una disposición a la verdad, esta predisposición se nos solicita para la comprensión de lo que se nos explica, es un círculo cerrado.
En cuanto a la consecución de la felicidad, quizá fuera necesario definirla previamente, pero tal y como la conceptuamos, es un estado de ánimo que se alterna con los demás estados, tristeza, euforia, odio, amor, sosiego etc. Es un anhelo, el que se manifieste permanentemente, incluso afirmaría que si ocupase todo el espacio en detrimento de las demás sensaciones, no sería beneficioso, quizá el equilibrio entre todas ellas, admitiendo el conflicto como un reactivo evolutivo.
Pero no es este el aspecto en el que me quiero detener, sino en la necesidad histórica del ser humano pensante de clasificar, englobar el pensamiento, encajonarlo, ponerle etiquetas, de modo que todo el mundo está ubicado y se le designa a veces peyorativamente arrojándole su condición gremial, nihilistas, ateos, cristianos, liberales, fascistas, etc. De modo que al emitir cualquier opinión, tenga más peso específico el gremio en el que te encasilla la semejanza de la afirmación con una corriente de pensamiento, que la propia idea expresada, confieso que también lo hago, pero confieso mi error por hacerlo.
Quiero resaltar las similitudes que mi intuición asoció entre lo expuesto y otros credos. El orador se erige en doctor, pues es conocedor y asegura que su misión como científico es investigar y llevar el conocimiento al resto de la humanidad. Se hace fuerte ante el escepticismo con el que se reciben sus enseñanzas. Refleja a través de su serena sonrisa la paz interior que le proporciona su conocimiento, concretamente el conocimiento de Dios. Su meta es la felicidad durante el tránsito, como medio de alcanzar la luz, la eternidad en sintonía con llamémosle Dios. Se siente de algún modo si no perseguido, marginado por llevar la dirección opuesta a la mayoría, el pensamiento científico oficial. La dificultad que entraña la terminología conceptual de lo científico, hace necesaria una aceptación del liderazgo.
Finalmente voy a exponer una idea que seguro no es nueva, quizá las religiones como tales, las que conocemos, particularmente la judeo cristiana bien podían haber derivado de un pensamiento científico similar al expuesto por López Guerrero desde alguna de las civilizaciones avanzadas que parece existieron con anterioridad a la nuestra y de la que tantas muestras se nos dan. Vuelta a empezar.
La incapacidad para la comprensión del universo, la limitación de la inteligencia humana no determina otra realidad que esa.
Bien, ni quito ni pongo rey, reivindico mi simpleza, mi intuición, mi soledad, mi innecesidad de englobar el pensamiento, quiero ser de todo, nihilista, fascista, liberal, católico, inventar la bombilla, estar feliz e infeliz, contento y cabreado, llevarme la contraria permanentemente, dudar eternamente y mandaros a todos a tomar por el culo. (a los predicadores).